Diario Clarín. Suplemento Mujer.
¿CONDENADAS AL EXITO?
Matarse con la gimnasia, tomar mucho sol, seguir una dieta imposible, someterse
a toda clase de tratamientos estéticos, vivir pendiente de la balanza.
Todos los esfuerzos que se realizan en vano.
Y el ritmo no para, no para. Uno, dos, tres, arriba
y van... ¿El objetivo? Desterrar del cuerpo todas las huellas
que dejó el invierno: llámese kilos de más,
rollitos o panza. Por eso, cuando llega el mes de diciembre, muchas
mujeres suelen convertir el gimnasio en su segundo hogar, tienden
a morirse de hambre y se aplican todas las cremas juntas (reductoras,
anticelulíticas y reafirmantes) con la ilusión de llegar
10 puntos al verano. ¿Resultado? Los especialistas aseguran
que esta aceleración no sólo no es favorable sino que
puede provocar un efecto rebote.
CONSECUENCIAS DE UN RITMO ACELERADO
Es imposible bajar en una o dos semanas los kilos que se aumentaron
durante el invierno, explica la nutricionista Andrea
Cohen. Las dietas mágicas que prometen adelgazar a
la velocidad de un rayo suelen tener efecto rebote. Como la
alimentación es muy restringida y desequilibrada, con el tiempo
la persona termina aumentando la misma cantidad de kilos que tan
rápidamente bajó agrega la nutricionista.
Lo mismo sucede cuando se abusa de la gimnasia.
Antes de comenzar cualquier deporte o entrenamiento, se recomienda
realizar una adaptación que demanda tres semanas como mínimo,
xplica el profesor de educación física Hernán
Revilla, del Vilas Club. Hacer todos los ejercicios juntos
y de golpe puede traer como consecuencia contracturas, lesiones,
tensiones musculares, desgarros o malas posturas. Lo más probable
es que, al final, el resultado sea el abandono de la actividad,
agrega Revilla.
Otro tema es la sobredosis de cremas y tratamientos
de gabinete a los que se recurre para modelar el cuerpo o combatir
la celulitis. Siempre se aconseja comenzar cualquier tratamiento
en agosto para poder ver los resultados en los meses de verano. Cuando
las mujeres comienzan en noviembre o diciembre, los beneficios son
mínimos. Sólo se logra mejorar la textura de la piel,
intensificar su hidratación y su elasticidad dice la
cosmiatra Yael Jeiman.
Ni hablar de lo que pasa cuando uno decide derretirse
al sol y broncearse, sin protección, en una sola
tarde. ¿Consecuencias? Deshidratación dérmica
es lo más leve. Le siguen las arrugas y el riesgo de cáncer
de piel que generan los rayos ultravioletas cuando es excesiva la
exposición solar en los horarios no recomendados (de 11 a
16), concluye Jaiman. ¿Moraleja? Aunque la ropa y el
traje de baño pidan lo contrario, es imposible recuperar en
cuatro semanas lo que se descuidó por once meses.
MATARSE DE HAMBRE
Si bien esta época del año es ideal para cuidarse
en las comidas (el clima invita a ingerir muchas frutas y verduras
de estación), siempre hay que seguir una dieta equilibrada,
explica Andrea Cohen. Un
régimen ofrece buenos resultados únicamente cuando
se logran cambiar los hábitos alimenticios. Lo más
importante es respetar las cuatro comidas.
Para evitar los efectos rebotes que pueden provocar
las dietas, se aconseja bajar sólo medio a un kilo por semana,
advierte la nutricionista. Las dietas siempre deben estar indicadas
por un médico, ya que no todas las personas tienen las mismas
necesidades.
Texto: Belén Ortega
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